Por: Ricardo R. Oropesa.
(Este articulo, el autor, lo publico inicialmente en el año 2019 en diversos portales cubanos y del mundo. Vale la pena aclarar que desde ese momento a la fecha el articulo ha sido modificado y actualizado por el autor para sus libros y publicaciones, es por ello, quizá, que en nuevas publicaciones se encuentren variaciones al mismo que han sido pertinentes para la evolución del mismo.)
A 95 años de creación de esta Marcha Abakuá, seguimos sintiendo la presencia de su creador cantándole a La Habana: Ignacio Piñeiro.
La Habana arriba a los 500 años de su fundación y por “La Habana lo mas grande.” es el emblema de la celebración de todos los cubanos por la fiesta de su capital, una de las siete “ciudades Maravillas” del Mundo contemporáneo, declarada por votación entre millones de visitantes.
A la Habana le han cantado muchos en Cuba y en otros lares, desde La Habana se ha internacionalizado al mundo su cultura, la danza, la literatura, la plástica, el cine, pero sobre todo los ritmos musicales de nuestra identidad, la rumba, el son, el chachachá, el mambo, la cancionística, entre algo más de un centenar de esas creaciones musicales de todo tipo de géneros y ritmos.
Desde su fundación La Habana acogió e inspiró a los creadores musicales, con esa impronta la “Habanera”, de Eduardo Sánchez de Fuentes, con su contradictoria visión teórica pero que su música lleva, inevitablemente, la carga negra de nuestras raíces, se expandió por el mundo, no menos importante lo ha sido la naturalización de la Contradanza Europea en “Criolla” con su carga de “acongamiento”, llevándonos esa herencia al estilizado Danzón y Danzonete, todos cristalizados después de un largo proceso de mestizaje rítmico y tímbrico resultado de la fusión transcultural llegada a nuestra Isla.
La rica y amplia gama de estilos de la cancionística cubana que recoge la bolera, la bachata, la canción patriótica, el filin y un sinfín de variantes, sin embargo, poco se ha referido a la genial creación de Ignacio Piñeiro de su Marcha Abakuá o Clave Ñáñiga como género musical y su manera de aporte a la llamada “trova cubana”, sí, Ignacito Piñeiro era trovador y encontró su propio modo de manifestarse, único e irrepetible estilo, la Clave Ñáñiga. Pocos saben que desde niño pulsaba con destreza la guitarra de seis órdenes y era un inspirado creador musical, un prolífico poeta decimista. Que no le fue suficiente transformar los “Coros de Claves” en “Coros de Clave y Guaguancó”, al introducir el guaguancó en esos orfeones habaneros y los fundamentos carabalí, como militante del Abakuá. Como buen habanero puso en manos de grandes de la Trova sus creaciones, el cuarteto Nano de los hermanos León, el Trio Villalón, el Dúo María Teresa Vera- Rafael Zequeira, hasta Antonio María Romeu, entre muchos más, que desde 1914 le llevaron su música al disco. Y cuando no le fue suficiente fundó el Sexteto Nacional de Cuba en 1927, cristalizando así el “son habanero” con esa introducción del guaguancó y el abakuá que ha expandido por todas las latitudes del globo terráqueo, siendo reconocido como el “Poeta del Son cubano” desde 1928.
Al referirse a su introducción y generalización de la música Abakuá, en las Marchas Abakuá de Piñeiro, - José Reyes Fortún, destacado musicólogo cubano y militante Abakuá de la potencia Abarakó Taibá -, señala:
De esta manera, la música abakuá fue paulatinamente asomando al mundo social y a la música popular profesional, como expresión del cancionero trovadoresco, incorporado a la configuración musical conocida como trova. Dúos de cantadores o trovadores –iniciados o no como abakuá— cantaban bellas melodías abakuá, concebidas en compás de 6/8 para con gran acierto, divulgar en todo lo que valen, los cantares abakuá en el marco de la música profesional, hasta llegar con éxito a la entonces naciente industria discográfica. Generalmente, estos músicos eran iniciados Abakuá, y eran profundos conocedores del Fambá Nitanga (música abakuá), que también se acompañaba como la clave folclórica y el guaguancó con tambores, apoyados por un patrón rítmico producido por un hierro. Que en el caso de Piñeiro se expresa en otros formatos de dúos y tríos, como forma de hacer la trova.
En su faceta de cronista de La Habana, Ignacio Piñeiro, en muchas de sus rumbas y sones reflejan su amor por La Habana y sus campos, muchas de sus místicas guajiras-sones, otra de sus genialidades creaciones, llevan el orgullo de su adorada Habana.
Al referirse sobre esta creación de Piñeiro, el musicólogo Raúl Martínez explica:
Las marchas Abakuá o claves Ñáñigas, creadas por Ignacio Piñeiro que parecen ser una variante de rumbas y sones urbanos, son cadencias que este músico mezcló y realizó una fusión a la manera de nuestra música actual. Las primeras de que se tienen referencias están en las cantadas por los coros de clave y rumbas en que Piñeiro pertenecía, y después en la discografía de los famosos dúos de moda de la época como el de Adolfo Colombo y Claudio García, y los significativos trovadores Alberto Villalón y Juan de la Cruz Hermida. Dicho género, casi desconocido en la época actual por la musicología cubana durante todo su complejo desarrollo musical, se compone de una línea melódica con elementos hispánicos y un ritmo de una fuerte influencia africana que la hace realmente muy atractiva como texto y música. Este género se escribe en dos partes: una tres por ocho y la otra en dos por cuatro. Una de ellas, “Alta sociedad”, está escrita en lengua carabalí de los Abakuá.
Entre 1926 y el 1927 Piñeiro fue generoso en el uso de expresiones ñáñigas en sus composiciones. “Es posible a esto se debiera que no fuera investido con la jerarquía de Enkríkamo, una posición importante dentro de la organización Abakuá, por haber divulgado posibles secretos de la misma.” Nada de eso impidió difundiera y transitara los aportes de la cultura Carabalí a la rumba, la trova y al son, convirtiéndose en un facilitador de la transculturación Abakuá a la música popular de su tiempo, siendo pionero en la fusión de ritmos y géneros musicales.
Entre muchas Claves Ñáñigas compuso “Dichosa Habana o Iyamba Beró” grabada por el Trío Villalón, en Nueva York para la casa discográfica Víctor (V - 78860 - 9/21/1925 (10")), integrado por Alberto Villalón Morales, Bienvenido León Chacón y Juan de la Cruz Hermida, este último Iyamba (jerarca) de la potencia Abakuá Abarakó Taibá.
Dichosa Habana (Iyamba Beró)
Dichosa Habana,
Que confunde la gente,
El más malo es decente,
Y vive a la campana,
El que menos usted piense,
Es un puro Abakuá,
Que suelta la levita,
Y toca el bonkó,
Y llamando al Iyamba beró,
Entona sonoro,
Como regio Abanékue,
Un armonioso compás.
El que menos usted piense,
Es un puro Abakuá,
Que suelta la levita,
Y toca el bonkó,
Y llamando al Iyamba Beró,
Entona sonoro,
Como regio Abanékue,
Un armonioso compás.
Ya yo banganchéme,
Eforí Enkomó komó banganchéme
Ya yo banganchéme ecue entuma
Ya yo banganchéme,
Ya yo banganchéme,
Ya yo banganchéme,
Eforí Enkomó komó banganchéme,
Ya yo banganchéme,
Y aunque no entienda una papa,
De lo que canta el monina,
Al oír como coordina,
También te ayuda a cantar,
Al mismo son.
Betongo naroko, sucobacariongo
Betongo Ecobio musagara yenica sucobacariongo
Betongo naroko, sucobacariongo.
En eso entró el mosongo,
Con el diablito cargado,
Cantando desesperado,
En su típica impresión,
Ekuenebion.
Ooya senseribo enyuao, oya.
Sancantion manantion dira Iyamba O,
Ya senseribo enyuao, oya.
Al analizar el texto de esta obra musical en primer lugar es una franca crítica a la clase burguesa, que sin conocer las tradiciones Carabalí pretenden imitar o realizar sin respeto, en sus fiestas de moda, las ceremonias Abakuá y sus fundamentos, pues es una época de fuerte presencia abakuá en la vida de los habaneros de todos los estratos sociales, a esta influencia no escapó ninguna de las ramas del arte. En segundo término, demostrando poéticamente e innovando un ritmo combinado de los cantos Abakuá y la rumba a una Marcha Abakuá con acompañamiento de guitarra, las claves (como recurso de los Moruá Yuansa) y a dos voces en el formato instrumental de Trio. La lírica del texto y sus melodías son propias de los coros y enkame de los cantos en los templos Abakuá.
Ya con anterioridad a la polémica Clave Ñáñiga o Marcha Abakuá, “En la Alta Sociedad”, Ignacio había compuesto muchas otras, entre las que estaba “Dichosa Habana” esclareciendo los motivos que lo llevaron a componerla su compañero y trascriptor de sus obras el trompetista Lázaro Herrera explicaba:
“Este es una clave ñáñiga que Piñeiro escribió antes de 1927 para los ricos que eran amigos de los ñáñigos, y los ñáñigos los defendían. Juan de la Cruz le dijo a Piñeiro: “¿Ya tú le sacaste un canto a la sociedad Abakuá?” y dice Piñeiro “sí, ya” y en eso entraron dos o tres personalidades de plata (políticos y hombres de negocios, blancos y ricos) que Piñeiro no los conocía, quien los conocía era Juan de la Cruz, se los presentaron y Piñeiro, que era de los Abakuá, reconoció a aquellas personalidades, que también lo eran, entonces sacó el número “Dichosa Habana”
El longevo trompetista y arreglista musical de las obras de Piñeiro, Lázaro Herrera, narraba sus inicios en el Sexteto Nacional, que era muy joven cuando realizó su primera actuación en la finca de uno de los ricos en las afueras de la Habana, el Marianao, en diciembre del 1927, donde llegaron y estaban muchos hombres, todos blancos, dueños de negocios y políticos y mujeres de la vida desnudas allí, mucho ron, tabacos y comida, que Juan de la Cruz le suministraba guarda espaldas y administradores de sus propiedades y grupos de música para sus fiestas, allí el Sexteto tocó varias tandas con los sones de Piñeiro, rumbas y que Juan de la Cruz, Villalón (Alberto) con Piñeiro cantaron esas Claves Ñáñigas y canciones a dúos, que fueron muy bien pagados. Y cuando estaban bien cargados de Ron, rompieron a cantar abakuá. Esas Claves Abakuá también fueron cantadas en España cuando fueron en 1929.
La Habana es dichosa desde sus orígenes, entre sus hijos ha contado con aportes de disimiles culturas, lo que don Fernando Ortiz llamó “Ajiaco”, las contribuciones y aportes Carabalí a través de su Sociedad Secreta Abakuá, una creación comunitaria única de su tipo y privativa de la capital, después extendida, sólo, ha Matanzas, está por estudiar más profundamente y difundir, como uno de los componentes esenciales de la conformación de nuestra identidad nacional.
A la Habana, uno de sus más destacados músicos cubanos, Ignacio Piñeiro Martínez (21/5/1888 – 12/3/1969), nacido en el barrio Jesús María, criado en Pueblo Nuevo y fallecido en San Miguel del Padrón, lo inspiró en sus creaciones musicales su bella e irrepetible Habana, a ella dedicó en sus rumbas y sones, “Lindo Yambú” y “Cuatro Palomas”, entre muchas más, emocionantes versos: “… los rumberos de la Habana son de sangre ardiente…” y sobre todo suplicó “… habanera no te canses, de querer a tu sonero, que si me olvidas me muero, sin tus caricias no puedo vivir…”
