jueves, 23 de julio de 2026

EL SON CUBANO EN DISCUSIÓN

Por: Dr.C. Ricardo Oropesa.

(Este articulo, el autor lo publico inicialmente el 24 de marzo del año 2022, en diversos portales cubanos y del mundo. Vale la pena  aclarar que desde ese momento a la fecha el articulo ha sido modificado y actualizado por el autor para sus libros y publicaciones, es por ello, quizá, que en nuevas publicaciones se encuentren variaciones al mismo que han sido pertinentes para la evolución del mismo.) 

La generosidad del Son cubano hace que hoy en día, se mantenga la antigua disputa de sus orígenes entre las regiones de Cuba y ahora se suma entre dos países caribeños, República Dominicana y Cuba. Todo derivado de una obsoleta teoría, tan ficticia como infundada, originada a inicios del siglo XX por nuestros investigadores de la musicología en Cuba, nos referimos a “La Ma´Teodora” que todavía “…rajando la leña está…”

Desde entonces hasta nuestros días muchos otros estudiosos han aportado, tratando de corregir esa visión, sus propias teorías y puntos de vistas, permeadas del regionalismo, la diacronía, y la ambigüedad o rejuego entre el concepto de ritmo y género musical. Todas estas visiones han aportado, algún que otro elementos para una posible definición de “Son” como género musical pero ninguna ha acertado tan claramente y de manera convincente como nos legó, Leonardo Acosta, en su estructura de los componentes a tener presente para la definición del “género musical.¨, esclareciendo de forma musicológico-histórica la diferencia entre el “ritmo de Son” y el “género del Son”,  echando luz a toda esta vieja polémica entre “lo Oriental” y “lo Occidental” del origen del más autóctono de nuestros bailes cubanos, a su vez nos deja las pautas para su definitiva definición conceptual.

Hoy día manifestar y decir que el “Son” primigenio no fue la Ma´Teodora y que por lo tanto no surge en “las montañas del Oriente” es causa de alterada discusión e inquietud entre los músicos y algunos estudiosos que por décadas han defendido dicha visión del origen del “Son”, y agrego, “cubano” pues ya quedó demostrado la falacia, en 1974 por Alberto Muguercia, de las hermanas Gines y su Ma´Teodora, toda una serie novelesca y musical. Precisamente y de manera coincidente los hermanos dominicanos, aclaro, algunos intelectuales, han conformado su solicitud a la UNESCO de que le sea reconocido el “Son” como patrimonio musical de esa hermana nación, basados en la Teoría de la Ma´Teodora”.

 

Ignorado aporte Abakuá.

En este polémico tema del “Son cubano”, empezado hace más de 100 años, al menos por los más reconocidos estudiosos han ido aportando elementos y argumentos, muchos de ellos válidos y otros contradictorios, sin embargo, el menos estudiado y tratado con profundidad, cuando no relegado por muchos prejuicios, es el referido al decisivo aporte Abakuá y su orquesta a la modelación y cristalización del género “Son cubano”. Argumentos epistemológicos, musicológicos, antropológicos e incluso semánticos, se han visto limitados por la carencia de pruebas irrefutables, como es el caso de partituras, y generalmente nos ha llegado por transmisión oral de nuestras músicas, he aquí la diferencia de la música popular-tradicional con otras creadas por músicos alfabetizados (de atril) en nuestro archipiélago. Lamentablemente y por esta razón la mayoría de los estudiosos le dieron crédito y seguimiento sistemático a las figuras y formas de creación de la música, mal llamada «culta», relegándose la popular o tradicional y/o folclórica. Es por ello, y sin dejar de tener presente el pensamiento integral de los soneros, que no se profundizó en lo relativo a las orquestas abakuá y sus aportes al pensamiento musical de sus ejecutantes en la cristalización del Son cubano, como género musical.

                                            Orquestación Abakúa

Hay que recordar que las fuentes consultadas por nuestros investigadores durante más de un siglo de estudios teóricos sobre la música cubana se limitan a los documentos de archivos de la colonia existente en instituciones religiosas fundamentalmente y de las gobernaciones de ciudades, en que nuestra música popular es huérfana de partituras, la mayoría de los valiosos documentos, actas, transcripciones, etc., en nuestra capital fueron quemados cuando fue asediada por los piratas, la primera por Jack de Sores, y posteriormente saqueados cuando el período de la República mediatizada.

La principal limitante que tienen estas teorías “Orientales” sobre el origen y evolución del Son, formuladas por Fernando Ortíz, Odilio Urfé,  Carlos Borbolla, Danilo Orozco, Alberto Muguercia, y otros; Es que no tuvieron un enfoque integral y multidimensional de todas las músicas y ritmos de sones de la isla, careciendo de los elementos aportados del Abakuá y la Rumba en su surgimiento y evolución en La Habana y Matanzas, así como de los elementos “acongados” introducidos en las contradanzas europeas que dieron al traste con la Contradanza Criolla, caracterizados por la anticipación del Contrabajo, los Timbales y el Calabazo, aparecidos en estas desde una época tan temprana como el siglo XVI. Otro aspecto no bien delimitado por estos enfoques es lo relativo a las definiciones entre ritmo de Son y el Son como género musical que hace divagar entre una y otra definición, muy bien interrelacionados e interdependientes, pero decisivos para asumir una posición teórica adecuada al origen, evolución y cristalización, en su tránsito, del Son como ritmo musical al Son como género musical, muy bien abordado en sus argumentos por el desaparecido musicólogo Leonardo Acosta.

 

                     Odilio Urfe, Ignacio Piñeiro, Sindo Garay y Rosendo Ruiz, año 1962.


Teorías del son cubano.

Para discutir y analizar sobre “Son cubano” debe haber una definición exacta y precisa que nos permita discernir musicalmente qué música clasifica en la categoría “Son cubano” y que no. Los “ritmos de Son” hay muchos y en varias regiones del Caribe y América, - esto responde a una visión de origen múltiple[1] o de ubicuidad[2]- pues el Tango, Regué, etc., tienen ritmo de Son, existe un Son Yucateco, el Son Peruano, el Son Palenquero (Cartagena), pero no igual al Son Cubano. Es por ello que hay visiones distintas a cerca del origen, evolución y conformación del género musical del Son y en particular del Son cubano, porque todos se basan en ritmos de sones dentro y fuera de Cuba, por ejemplo, el “Sucu Sucu” es un género musical que lo hace particular, pero basado en ritmo de Son y que lo distingue, el formato instrumental, el contenido de sus textos y las combinaciones de su acentuación y superposición polirrítmico, entre otras peculiaridades que hacen del Sucu Sucu un género musical en ritmo de 2x4 propio de la región de la Isla de Pinos, teniendo en consideración las diversas fuentes étnica transculturadas de sus practicantes.

Los estudios y teorías acerca del origen, evolución y desarrollo del Son cubano pudieran ser clasificados en tres grandes categorías, la Oriental, aquellos que atribuyen su origen en la región montañosa del oriente cubano, los Occidentales, aquellos que plantean su origen en la región occidental y los de orígenes múltiples, aquellos que dan una visión tanto de componentes oriental, occidental, así como caribeño.

Haciendo un resumen de las principales visiones teóricas para la discusión, se deben tener en consideración: la Teoría del origen aborigen «Siboneísta» de la música cubana de Eduardo Sánchez de Fuentes (1928), desestimada por Alejo Carpentier y Fernando Ortíz. La Teoría de «La Ma´ Teodora» de Alejo Carpentier (≈1945), refutada por Alberto Muguercia. La Teoría del «Ejercito Permanente 1909» de Odilio Urfé (≈1950) desestimada por su carácter simplista por Radamés Giro. La Teoría de las «Bungas» de Carlos Borbolla (≈1960) revalorada por el propio autor años más tarde por su Teoría de las “Cuarterías habaneras”. Teoría «Refutación de la Ma´ Teodora» de Alberto Muguercia (1971). Teoría «Barrios Habaneros» de Fernando Ortíz, Leonardo Acosta, Radamés Giro, José Reyes Fortún, Zoila Lapique, Helio Orovio y otros. Elementos de la transición de la música Abakuá al Son y la Rumba. Gregorio Hernández “Goyo” (Inconclusa por su fallecimiento). Teoría de los «Complejos genéricos (Cancionero del son)» de Argelier León. Teoría de la «Cultura musical caribeña» Rogelio Martínez Furé. Teoría «Cimientes y Proto-sones» de Danilo Orozco, inconclusa por su fallecimiento, y cuestionada parcialmente por Leonardo Acosta. La Teoría «Antropológica (Rasgos Congós)» de Martha Esquenazi. Teoría de la «Esquemas rítmicos superpuestos» de Eurídice Losada Ambrosio. Teoría de «Arqueología de la música (Folklore de Plantación ó Estratos)» de Roger Bastide. Teoría de la «Interacción de géneros» de Jesús Gómez Cairo.

 

                       Ignacio Piñeiro, Sta. Castro (Anacaona), Ezequiel Rodríguez, año 1963 


La esencia del “Son cubano”.

Don Fernando Ortíz en su visión le da mucho valor a la polirrítmia conformada por los instrumentos percutivos y cordófonos apoyados por lo polifónico de las voces; Carlos Borbolla centra su atención los planos tímbricos instrumentales y su adhesión al metro ritmo de la clave[3] con una marcada anticipación o lo que se conoce como síncopa; Ezequiel Rodríguez que se apoya en la superposición de planos rítmicos y tímbricos del entramado instrumental, en un plano ubica las maracas, la clave y el bongó, en otro la guitarra, el Tres y el contrabajo, lográndose una polirrítmia. Todos ellos y muchos otros, carentes de una delimitación entre ritmo y género musical que los hacen no precisar una definición del Son cubano.

Al realizar una valoración de las principales fuentes teóricas acerca del surgimiento y evolución de los ritmos de Son y su cristalización en el Son como género musical en nuestro país, el archipiélago cubano, se debe tener los elementos básicos siguientes: Considerar la anticipación del bajo “Sincopa”, manifestada en el Bombo en la Conga Habanera. (Carlos Borbolla); Superposición de planos rítmicos-sonoros, su carácter polifónico de las voces (Argeliers León); La polirrítmia como elemento esencial “el bongó” y demás elementos percutivos y melódicos (Alejo Carpentier); La Teoría de los estratos (procesos de síntesis) y transculturación (Marta Esquenazis, otros.); Y la estructura y componentes básicos para la conformación de ritmos musicales en género: Ritmática o patrones rítmicos, El ámbito melódico-armónico, El tipo y estilo de orquestación con su timbre o sonoridad propios (formato instrumental) y la forma o estructura. (Leonardo Acosta).

El “Son” cubano hoy sigue en discusión hasta tanto sea definido adecuada e integralmente, de manera clara y precisa teórica-musicológicamente, para el consenso de estudiosos y en veneficio de nuestra cultura, mientras los músicos siguen tocando los sones que hacen bailar al pueblo cubano, cantando aquello que vaticinó el Poeta del son:

 

El Son es lo más sublime,

para el alma divertir,

se debiera de morir,

quien por bueno no lo estime.[4]



[1]Ver Martínez Furé y su visión afrocaribeña de la música cubana.

[2]Ver Danilo Orozco y su visión generalizadora de los “cimientes y proto-sones”.

[3]Argumenta los distintos tipos de claves y su importancia.  Al Son Cubano, visto a través de su peculiarísima trama, se le encuentra característicamente basado en la figura composicional denominada “anticipación” la que, en el caso de este género, es más ritmática que melódica. Se presenta como un sonido con valor de corchea o semicorchea y cuyo valor se suma, se prolonga hasta un mismo sonido, de idéntico valor del compás siguiente. (Sobre el Son. Redactado en julio de 1974. Revista Signos en la expresión de los Pueblos. 17. Música de Cuba. Consejo Nacional de Cultura. Año del Primer Congreso. Director Samuel Feijó. Biblioteca Martí. Santa Clara. Cuba. Mayo-diciembre 1975. Pág. 74-79.)

 [4] Ignacio Piñeiro Martínez. Suavecito. Son habanero. 1929.