Por: Dr.C. Ricardo Oropesa.
(Este articulo, el autor lo publico inicialmente el 24 de marzo del año 2022, en diversos portales cubanos y del mundo. Vale la pena aclarar que desde ese momento a la fecha el articulo ha sido modificado y actualizado por el autor para sus libros y publicaciones, es por ello, quizá, que en nuevas publicaciones se encuentren variaciones al mismo que han sido pertinentes para la evolución del mismo.)
La generosidad del Son cubano hace que hoy en día, se mantenga la antigua
disputa de sus orígenes entre las regiones de Cuba y ahora se suma entre dos
países caribeños, República Dominicana y Cuba. Todo derivado de una obsoleta
teoría, tan ficticia como infundada, originada a inicios del siglo XX por
nuestros investigadores de la musicología en Cuba, nos referimos a “La
Ma´Teodora” que todavía “…rajando la leña está…”
Desde entonces hasta nuestros días muchos otros estudiosos han aportado,
tratando de corregir esa visión, sus propias teorías y puntos de vistas,
permeadas del regionalismo, la diacronía, y la ambigüedad o rejuego entre el
concepto de ritmo y género musical. Todas estas visiones han aportado, algún
que otro elementos para una posible definición de “Son” como género musical
pero ninguna ha acertado tan claramente y de manera convincente como nos legó,
Leonardo Acosta, en su estructura de los componentes a tener presente para la
definición del “género musical.¨, esclareciendo de forma
musicológico-histórica la diferencia entre el “ritmo de Son” y el “género del
Son”, echando luz a toda esta vieja
polémica entre “lo Oriental” y “lo Occidental” del origen del más autóctono de
nuestros bailes cubanos, a su vez nos deja las pautas para su definitiva definición
conceptual.
Hoy día manifestar y decir que el “Son” primigenio no fue la Ma´Teodora y
que por lo tanto no surge en “las montañas del Oriente” es causa de alterada
discusión e inquietud entre los músicos y algunos estudiosos que por décadas
han defendido dicha visión del origen del “Son”, y agrego, “cubano” pues ya
quedó demostrado la falacia, en 1974 por Alberto Muguercia, de las hermanas
Gines y su Ma´Teodora, toda una serie novelesca y musical. Precisamente y de
manera coincidente los hermanos dominicanos, aclaro, algunos intelectuales, han
conformado su solicitud a la UNESCO de que le sea reconocido el “Son” como
patrimonio musical de esa hermana nación, basados en la Teoría de la
Ma´Teodora”.
Ignorado aporte Abakuá.
En este polémico tema del “Son cubano”, empezado hace más de 100 años, al
menos por los más reconocidos estudiosos han ido aportando elementos y
argumentos, muchos de ellos válidos y otros contradictorios, sin embargo, el
menos estudiado y tratado con profundidad, cuando no relegado por muchos
prejuicios, es el referido al decisivo aporte Abakuá y su orquesta a la
modelación y cristalización del género “Son cubano”. Argumentos
epistemológicos, musicológicos, antropológicos e incluso semánticos, se han
visto limitados por la carencia de pruebas irrefutables, como es el caso de
partituras, y generalmente nos ha llegado por transmisión oral de nuestras
músicas, he aquí la diferencia de la música popular-tradicional con otras
creadas por músicos alfabetizados (de atril) en nuestro archipiélago. Lamentablemente
y por esta razón la mayoría de los estudiosos le dieron crédito y seguimiento
sistemático a las figuras y formas de creación de la música, mal llamada
«culta», relegándose la popular o tradicional y/o folclórica. Es por ello, y
sin dejar de tener presente el pensamiento integral de los soneros, que no se
profundizó en lo relativo a las orquestas abakuá y sus aportes al pensamiento
musical de sus ejecutantes en la cristalización del Son cubano, como género musical.
Orquestación Abakúa
Hay que
recordar que las fuentes consultadas por nuestros investigadores durante más de
un siglo de estudios teóricos sobre la música cubana se limitan a los
documentos de archivos de la colonia existente en instituciones religiosas
fundamentalmente y de las gobernaciones de ciudades, en que nuestra música
popular es huérfana de partituras, la mayoría de los valiosos documentos,
actas, transcripciones, etc., en nuestra capital fueron quemados cuando fue
asediada por los piratas, la primera por Jack de Sores, y posteriormente
saqueados cuando el período de la República mediatizada.
La principal
limitante que tienen estas teorías “Orientales” sobre el origen y evolución del
Son, formuladas por Fernando Ortíz, Odilio Urfé, Carlos Borbolla, Danilo Orozco, Alberto
Muguercia, y otros; Es que no
tuvieron un enfoque integral y multidimensional de todas las músicas y ritmos
de sones de la isla, careciendo de los elementos aportados del Abakuá y la
Rumba en su surgimiento y evolución en La Habana y Matanzas, así como de los
elementos “acongados” introducidos en las contradanzas europeas que dieron al
traste con la Contradanza Criolla, caracterizados por la anticipación del
Contrabajo, los Timbales y el Calabazo, aparecidos en estas desde una época tan
temprana como el siglo XVI. Otro aspecto no bien delimitado por estos enfoques
es lo relativo a las definiciones entre ritmo de Son y el Son como género
musical que hace divagar entre una y otra definición, muy bien
interrelacionados e interdependientes, pero decisivos para asumir una posición
teórica adecuada al origen, evolución y cristalización, en su tránsito, del Son
como ritmo musical al Son como género musical, muy bien abordado en sus
argumentos por el desaparecido musicólogo Leonardo Acosta.
Teorías del son cubano.
Para discutir y
analizar sobre “Son cubano” debe haber una definición exacta y precisa que nos
permita discernir musicalmente qué música clasifica en la categoría “Son cubano”
y que no. Los “ritmos de Son” hay muchos y en varias regiones del Caribe y
América, - esto responde a una visión de origen múltiple[1]
o de ubicuidad[2]-
pues el Tango, Regué, etc., tienen ritmo de Son, existe un Son Yucateco, el Son
Peruano, el Son Palenquero (Cartagena), pero no igual al Son Cubano. Es por ello
que hay visiones distintas a cerca del origen, evolución y conformación del
género musical del Son y en particular del Son cubano, porque todos se basan en
ritmos de sones dentro y fuera de Cuba, por ejemplo, el “Sucu Sucu” es un
género musical que lo hace particular, pero basado en ritmo de Son y que lo
distingue, el formato instrumental, el contenido de sus textos y las
combinaciones de su acentuación y superposición polirrítmico, entre otras
peculiaridades que hacen del Sucu Sucu un género musical en ritmo de 2x4 propio
de la región de la Isla de Pinos, teniendo en consideración las diversas
fuentes étnica transculturadas de sus practicantes.
Los estudios y
teorías acerca del origen, evolución y desarrollo del Son cubano pudieran ser
clasificados en tres grandes categorías, la Oriental, aquellos que atribuyen su
origen en la región montañosa del oriente cubano, los Occidentales, aquellos
que plantean su origen en la región occidental y los de orígenes múltiples,
aquellos que dan una visión tanto de componentes oriental, occidental, así como
caribeño.
Haciendo un
resumen de las principales visiones teóricas para la discusión, se deben tener
en consideración: la Teoría del origen aborigen «Siboneísta» de la música
cubana de Eduardo Sánchez de Fuentes (≈1928),
desestimada por Alejo Carpentier y Fernando Ortíz. La Teoría de «La Ma´ Teodora» de Alejo Carpentier
(≈1945), refutada por Alberto Muguercia. La Teoría del «Ejercito Permanente
1909» de Odilio Urfé (≈1950) desestimada por su carácter simplista por Radamés
Giro. La Teoría de las «Bungas» de Carlos Borbolla (≈1960) revalorada por
el propio autor años más tarde por su Teoría de las “Cuarterías habaneras”. Teoría «Refutación de la Ma´ Teodora» de Alberto Muguercia (≈1971). Teoría «Barrios Habaneros» de Fernando Ortíz, Leonardo Acosta, Radamés
Giro, José Reyes Fortún, Zoila Lapique, Helio Orovio y otros. Elementos
de la transición de la música Abakuá al Son y la Rumba. Gregorio Hernández “Goyo” (Inconclusa por su fallecimiento). Teoría
de los «Complejos genéricos (Cancionero del son)» de Argelier León. Teoría de la «Cultura musical caribeña» Rogelio Martínez Furé. Teoría «Cimientes y Proto-sones» de Danilo
Orozco, inconclusa por su fallecimiento, y cuestionada parcialmente por
Leonardo Acosta. La Teoría «Antropológica
(Rasgos Congós)» de Martha Esquenazi. Teoría de la «Esquemas rítmicos superpuestos» de Eurídice Losada
Ambrosio. Teoría de «Arqueología de la música (Folklore de Plantación ó
Estratos)» de Roger Bastide. Teoría de la «Interacción de géneros» de Jesús Gómez
Cairo.
La esencia del
“Son cubano”.
Don Fernando Ortíz en su visión le da mucho valor a la polirrítmia
conformada por los instrumentos percutivos y cordófonos apoyados por lo
polifónico de las voces; Carlos Borbolla centra su atención los planos tímbricos instrumentales y su adhesión al
metro ritmo de la clave[3]
con una marcada anticipación o lo que se conoce como síncopa; Ezequiel
Rodríguez que se apoya en la superposición de planos rítmicos y tímbricos del
entramado instrumental, en un plano ubica las maracas, la clave y el bongó, en
otro la guitarra, el Tres y el contrabajo, lográndose una polirrítmia. Todos
ellos y muchos otros, carentes de una delimitación entre ritmo y género musical
que los hacen no precisar una definición del Son cubano.
Al realizar una valoración de las principales fuentes
teóricas acerca del surgimiento y evolución de los ritmos de Son y su
cristalización en el Son como género musical en nuestro país, el archipiélago
cubano, se debe tener los elementos básicos siguientes: Considerar la
anticipación del bajo “Sincopa”, manifestada en el Bombo en la Conga Habanera.
(Carlos Borbolla); Superposición de planos rítmicos-sonoros, su carácter
polifónico de las voces (Argeliers León); La polirrítmia como elemento esencial
“el bongó” y demás elementos percutivos y melódicos (Alejo Carpentier); La
Teoría de los estratos (procesos de síntesis) y transculturación (Marta
Esquenazis, otros.); Y la estructura y componentes básicos para la conformación
de ritmos musicales en género: Ritmática o patrones rítmicos, El ámbito
melódico-armónico, El tipo y estilo de orquestación con su timbre o sonoridad
propios (formato instrumental) y la forma o estructura. (Leonardo Acosta).
El “Son”
cubano hoy sigue en discusión hasta tanto sea definido adecuada e integralmente,
de manera clara y precisa teórica-musicológicamente, para el consenso de
estudiosos y en veneficio de nuestra cultura, mientras los músicos siguen
tocando los sones que hacen bailar al pueblo cubano, cantando aquello que vaticinó
el Poeta del son:
El Son es lo más sublime,
para el alma divertir,
se debiera de morir,
quien por bueno no lo estime.[4]
[1]Ver
Martínez Furé y su visión afrocaribeña de la música cubana.
[2]Ver
Danilo Orozco y su visión generalizadora de los “cimientes y proto-sones”.
[3]Argumenta los distintos tipos de claves y su
importancia. Al Son Cubano, visto a
través de su peculiarísima trama, se le encuentra característicamente basado en
la figura composicional denominada “anticipación” la que, en el caso de este
género, es más ritmática que melódica. Se presenta como un sonido con valor de
corchea o semicorchea y cuyo valor se suma, se prolonga hasta un mismo sonido,
de idéntico valor del compás siguiente. (Sobre el Son. Redactado en julio de
1974. Revista Signos en la
expresión de los Pueblos. 17. Música de Cuba. Consejo Nacional de Cultura. Año
del Primer Congreso. Director Samuel Feijó. Biblioteca Martí. Santa Clara.
Cuba. Mayo-diciembre 1975. Pág. 74-79.)
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